Juego de Tronos: Review 8×01 – Winterfell (Invernalia)

The following two tabs change content below.

Norberto Leivas

Vivo a medio camino entre dos mundos: el cine y la docencia. Devorador de películas, series y libros de todos los géneros. En ocasiones dirijo/guionizo vídeos musicales y cortometrajes. Analizo tus series favoritas. Y las que aún no lo son, también.

Reencuentros, revelaciones y cierto déjà vu con esencia nostálgica. El ciclo se aproxima a su cierre.

 

Recuerda que ya ha empezado nuestro podcast “Radio Invernalia”. Todo lo que el fan de “Juego de Tronos” necesita.

En los primeros minutos, y como es habitual en cada temporada, nos deslizamos por el fascinante tablero CGI de Poniente al ritmo de la épica melodía de Ramin Djawadi, tratando de resolver el enigma que pueda ocultar como si de un rompecabezas se tratase. Y tres son los detalles que llaman nuestra atención: el muro, ya resquebrajado; el castillo de Last Earth, donde es posible que tenga lugar el primer enfrentamiento entre el ejército del díptico Daenerys-Jon y el del Rey de la Noche; y, por último, las catacumbas de Invernalia —tal y como se titula el capítulo en cuestión—, amplificando así las recurrentes teorías del regreso a la vida de los antepasados de la Casa Stark.

 

Al finalizar los créditos, aumentan nuestras expectativas al aparecer el nombre de uno de los guionistas habituales de la serie, Dave Hill, y el del veterano y aclamado realizador televisivo David Nutter, ganador del Emmy a mejor director por el recordado episodio ‘Mother’s Mercy’ (Misericordia), el décimo de la quinta temporada.

 

A través de la mirada de un niño excitado, el cual tiene la habilidad de escalar que nos recuerda al Bran Stark del primer capítulo, asistimos al espectáculo de la llegada de Jon Nieve, Daenerys y su tropa de soldados a Invernalia (Winterfell). Una mirada que no puede competir en emoción con la de Arya al ver de nuevo a su (otrora) medio hermano y a los dragones surcando el cielo. Quienes sí pueden hacerlo son Bran y Sansa cuando son abrazados por Jon, y nosotros mismos, al reencontrarnos dos años después con los personajes que tanto añorábamos. Una secuencia, la de tan imponente entrada, que posee ciertos paralelismos con la presentación de Robert Baratheon y la familia Lannister en el primer episodio. Como podemos apreciar, al tratarse de la última temporada, hallaremos referencias, con cierta nostalgia añadida, a momentos icónicos de las anteriores. Otro ejemplo es la escena posterior, en la que Tyrion nos trae a la memoria el momento en que conoció a Sansa, durante la boda de su fallecido sobrino Joffrey.

 

Toda emoción llega pronto a su fin cuando Sansa recibe con recelo y escepticismo a la reina Daenerys y Bran avisa del mayor problema al que se enfrentan: la marcha de los Caminantes Blancos hacia el Sur. Noticia que minutos más tarde recibirá Cersei y a la que reaccionará como una buena Lannister: “Bien”, dice con seguridad, poco antes de que Euron se gane su “afecto” por conseguirle 20.000 soldados a su disposición. Además, él le promete que tendrán un hijo sin que la reina le desvele que ya es tarde para eso. Mientras, Theon rescata a su hermana y ella le anima a regresar a Invernalia para ayudar en la lucha.

 

De manera gélida como el paisaje de Invernalia es como reciben a Jon los habitantes de la misma, siendo Tyrion su mayor defensor. Este expone su valor y su capacidad de reunir un ejército apreciable, además de abogar por la idea de que todos deben unirse para la gran batalla o morir como individuos.

 

Además del tierno y sincero abrazo con Arya, favorito desde hoy para muchos seguidores —no se veían desde la primera temporada—, Jon Nieve protagoniza dos de los momentos más extraordinarios. El primero, al montar por primera vez en un dragón, lo que nos augura una gran escena de combate en el futuro y en el que queda patente la evolución de su relación romántica con la Khaleesi. El segundo, mucho más esperado, la revelación de su pasado en una conversación con Sam y que puede tambalear los cimientos de su futuro: su verdadero nombre es Aegon Targaryen, hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, y debe ser, por derecho, el Rey de los Siete Reinos. El que creía su padre, Ned, le ocultó tan notable información con la intención de proteger su vida. Por su parte, Sam tuvo que descubrir otra triste verdad de los labios de la mismísima asesina, Daenerys: la de la muerte de su padre y de su hermano, por no postrarse ante ella.

 

Para terminar, Tormund se reúne con todos los supervivientes y descubren que el enemigo ya se dirige a Invernalia. Mientras urden un plan, serán testigos de una advertencia en forma de espiral con extremidades humanas cercenadas y un niño convertido en su centro, Ned Umber: el fin está cerca. Un instante solo superado por el careo final entre Bran y Jaime Lannister. La tensión de ese plano/contraplano reproduce automáticamente un flashback en nuestras retinas difícil de olvidar: una caída desde lo alto que supuso el primer cliffhanger de la serie.

 

En definitiva, un capítulo en el que impera la aparente calma que precede a la tormenta; de encuentros, desencuentros y reencuentros. También de revelaciones y celos —los que siente Sansa ante la presencia de Daenerys o los propios de los dragones ante Jon—, donde se colocan las piezas de la sangrienta partida de ajedrez en la que uno no se jugará el Trono de Hierro, sino la vida tal y como la conoce.

 

¿Qué te ha parecido el comienzo de la octava temporada? ¿Te sientes satisfecho/a o esperabas mucho más? ¡Compártelo con nosotros!

 

A continuación os dejo la promo del próximo episodio:

 

Twitter: @laconstante1
Instagram: @laconstante1
Facebook: /laconstante1

 

Powered by Podigee
Partners: La Frikilería – Bodegas Valhalla

 

Post a Comment