Cinco series que se cancelaron tras una sola temporada y que merecían otra oportunidad

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Norberto Leivas

Vivo a medio camino entre dos mundos: el cine y la docencia. Devorador de películas, series y libros de todos los géneros. En ocasiones dirijo/guionizo vídeos musicales y cortometrajes. Analizo tus series favoritas. Y las que aún no lo son, también.

Días, meses, incluso años de trabajo de preproducción desarrollando, con cientos de creativos de todos los departamentos, la poderosa premisa que un día garabateaste en una servilleta. Ese pitch que atrajo la atención de una de las cadenas más prestigiosas y que te otorgaría un presupuesto desmedido para edificar tu sueño. Un sueño que moldeaste con la atención y cuidado de un Rodin contemporáneo. Un sueño que se vino abajo como un castillo de naipes al revisar los ratings del día después. Y que tocaron fondo en las semanas subsiguientes. ¿Qué ha pasado? Era una de las series más esperadas, todo el mundo trataba de atraer al máximo número de allegados con la finalidad de poder convertirla en el tema de conversación habitual en los foros y en la zona de la máquina de café. “Esta serie va a ser la bomba”, decían. Y su recuerdo voló por los aires antes de que nadie aprendiera a pronunciar su título correctamente. Tu serie se ha cancelado. Ni siquiera te dan la oportunidad de clausurar la historia con sensatez. Si tienes suerte, puedes modificar las partes que te quedan por rodar, pero ya no será lo mismo. Si tienes suerte, a pesar de durar una sola temporada, la gente recordará tu trabajo; porque contaba con una minoría fiel de espectadores que se merecía, por lo menos, una segunda tanda de episodios. Este artículo va por ti, va por ellos.

 

5. ALCATRAZ (2012)

Narra las investigaciones de la policía Rebecca Madsen (Sarah Jones) y del doctor Diego Soto (Jorge García), el mayor experto del mundo en Alcatraz. Ambos investigan el misterioso regreso de varios presos y guardias después de su extraña desaparición hace cincuenta años. Lo más insólito del caso es que no han envejecido ni un solo día desde entonces.

 

 

55 años después de su cierre, Alcatraz sigue siendo una de las prisiones más conocidas a nivel internacional. Ubicada en una pequeña isla del mismo nombre en el centro de la bahía de San Francisco (California, Estados Unidos), fue caldo de cultivo de notables obras cinematográficas como la excelente La Fuga de Alcatraz (Escape from Alcatraz, 1979) con Clint Eastwood y La Roca (The Rock, 1996), considerada por muchos la mejor película de Michael Bay.  El proyecto, que seguía la estela de Perdidos (Lost) -no será el único en este post-, incluía al productor J.J. Abrams  y también a uno de los protagonistas de aquella, Jorge García. A pesar de que el piloto consiguió reunir a casi 10 millones de espectadores ante la pequeña pantalla, siendo así uno de los mejores estrenos de la Fox, no logró el favor de la crítica ni tampoco del público en semanas sucesivas.  Si bien es cierto que a los personajes protagonistas les faltaba algo de garra y que algunas de las tramas no enganchaban lo suficiente, se podría haber reformulado con facilidad en la segunda temporada: dando más profundidad a todos los personajes (principales y secundarios), reduciendo el uso de flashbacks y relacionando correctamente lo ocurrido en el pasado con lo que acontece en la actualidad.

 

 

4. FLASHFORWARD (2009-2010)

Basada en la novela del escritor Robert J. Sawyer, cuenta la historia de lo ocurrido el 6 de octubre de 2009, día en que las 7.000 millones de personas que habitan la Tierra se desmayan a la vez durante 2 minutos y 17 segundos y tienen una visión sobre lo que podría ocurrirles a cada uno de ellos en el futuro, en concreto el 29 de abril de 2010. ¿Esas ensoñaciones han sido reales, un posible mensaje, o simplemente alucinaciones sin sentido? El agente del FBI de Los Ángeles, Mark Benford (Joseph Fiennes), investigará el suceso.

 

 

Recuperamos Perdidos (Lost), que se puede considerar un género en sí mismo: un thriller coral con elementos fantásticos en el que lo experimentado incide directamente en las vidas de sus personajes, donde la esperanza de resolver el misterio llevará a la posible realización de los mismos. En el caso que nos ocupa, su sinopsis suena impactante… pero, si lo piensas detenidamente unos minutos, no da mucho de sí. Una vez superada la magnífica secuencia del “apagón humano” (al igual que Alcatraz, disfrutó de un estreno sobresaliente: casi 13 millones de espectadores), sus personajes y las consecuencias del Día D no mantuvieron la atención equivalente a su cuidada factura, obra del director y afamado guionista David S. Goyer (El Caballero Oscuro, Blade, Dark City).  Además de dar una conclusión adecuada al misterio, en los nuevos episodios podrían hacerla menos enrevesada, resolver los cliffhangers capítulo a capítulo, otorgarle más fuerza a los personajes (o incluir otros más cautivadores) y erradicar la idea de los anillos antidesmayos (más propia de una serie de CW que una dedicada al público adulto).

 

 

3. KINGS (2009)

Reyes es una versión contemporánea de la historia de David y Goliat. Silas (Ian McShane) el rey de un Estados Unidos monárquico, está convencido de que ha sido señalado por Dios para ocupar su puesto. Este se tambalea con la llegada de David (Christopher Egan), un soldado de modesta procedencia convertido en héroe de guerra que, sin saberlo, supondrá una amenaza directa para la realeza.

 

 

Una producción de proporciones bíblicas (nueve millones de euros el piloto y otros tres millones y medio por episodio) creada por el hoy exitoso guionista y productor Michael Green (responsable de los guiones de Logan y Blade Runner 2049), con varios capítulos dirigidos por Francis Lawrence (Constantine, Soy Leyenda, Los Juegos del Hambre 2 y 3, Gorrión Rojo) y protagonizada por unos excelentes Christopher Egan (Dominion), Ian McShane (Deadwood), y Sebastian Stan (El Soldado de Invierno de Marvel). Ambiciosa en todos los sentidos, tenía las papeletas para convertirse en una obra maestra de la televisión. Su brillante primer episodio antibelicista (en ocasiones dividido en dos partes), con una conmovedora performance de su joven actor protagonista ante un tanque “Goliath”(sic) , merece por completo su existencia y visionado. Quizá el uso literal y no metafórico de la religión, acompañado de cierto surrealismo mal entendido en su desarrollo además del alto presupuesto para mantener su producción, pudieron guiarla a un inevitable final abierto en exceso. Una vez reparados estos detalles, se puede obtener una nueva temporada de gran atractivo para un público más amplio. De no ser posible, un especial autoconclusivo de dos horas al estilo Sense8 sellaría esta gran obra de culto con admirable decencia y respeto por sus seguidores.

 

 

2. THE GET DOWN (2016-2017)

En 1977, una innovadora corriente musical y de estilo late en el marginado barrio del Bronx. Seis apasionados adolescentes serán los creadores de un sonido desconocido hasta entonces.

 

 

New York, el Bronx, historia de la música (disco, R&B, punk, hip-hop), drama, crítica social, el rapero Nas y el melómano incurable de Baz Luhrmann (Romeo y Julieta, Moulin Rouge, El Gran Gatsby) al timón (“al scratch”, sería el símil más apropiado). ¿Qué podría salir mal? Nada, claro, pero tampoco encontramos la gran ópera musical que esperaríamos de tan imaginativo director. Las razones que llevaron a su cancelación fueron económicas (¡120 millones de presupuesto!), según su compañía. Tal y como sucedió con Kings, era un producto demasiado caro como para compensar el esfuerzo. Mi experiencia personal, en cambio, me dice que no todo tuvo que ver con el dinero. Recuerdo a todos mis conocidos hablando de él durante los primeros días, lo cual me llevó a visionarlo tan pronto como tuve ocasión. Pero fue muy tarde. Cuando ya era capaz de compartir impresiones, lo habían abandonado. Esto resume el veloz up-down que sufrió la obra, como si de un cantante pop de los 90 se tratara. Realmente, los arcos argumentales de los personajes principales avanzan de manera desigual y las tramas secundarias no terminan de convencer. Estamos ante una temporada de 11 episodios (2 menos de los que suele ofrecer su plataforma) dividida en 2 partes, siendo la segunda mucho más enérgica e intensa. ¿Qué podríamos hacer? Reducir los excesos innecesarios de un musical a lo Andrew Lloyd Webber, acercarnos más al entorno de sus personajes y concebir una atmósfera de documental con más imágenes de archivo. Quién sabe, puede que algún día lleguemos a verlo. El origen del hip-hop debe ser contado con eficacia y esmero.

 

 

1. VINYL (2016)

Un viaje a través de la industria de la música, en la emblemática Nueva York de los años 70. En pleno amanecer del punk, el hip hop y la música disco, Richie Finestra, presidente de un gran sello discográfico, intenta salvar su compañía sin dejar su alma en el camino.

 

 

La cancelación más inconcebible y dolorosa. Mick Jagger se asocia con Martin Scorsese (con el que ya coincidió en el muy recomendable documental Shine a Light) para contarnos la efervescencia artística del panorama musical de la década de los 70 (sí, otra vez). Parece que la historia de la música no acaba de convencer al público mayoritario. Tras un inicio imparable orquestado por el propio cineasta de Queens, manejando la cámara de una manera visceral y experimental que no se veía desde Taxi Driver con el objetivo de exponer los excesos que habitan este universo, el aliento de los episodios posteriores menguaba a cada escena. A pesar del carisma de Bobby Cannavale y de encontrar a grandes profesionales de renombre tras las cámaras como Mark Romanek (Retratos de una obsesión, Nunca me abandones) y Allen Coulter (Los Soprano, Boardwalk Empire, Ray Donovan), la cuota de pantalla estuvo por debajo del millón de espectadores. Las expectativas altas, ritmo irregular (parece un chiste fácil, pero una serie sobre música no debería tener este problema), un crimen que pertenece a otro show, muchos personajes y demasiadas historias (pocas verdaderamente relevantes), hacen de este revuelto de The Deuce y Mad Men, un quiero y no puedo de las series arty. ¿A pesar de todo esto merece una nueva temporada? Por supuesto. Y el mejor ejemplo de lo que hay que hacer lo tiene en su propia creación: obviamente, el capítulo I. Más atención a los detalles, más apariciones de músicos legendarios, menos personajes, ampliar el tiempo de las escenas dramáticas, cuidar el tempo narrativo, radiografiar esa Nueva York setentera en proceso de cambio perpetuo e incidir en los demonios personales de sus protagonistas son las notas que esta melodía neovintage debería tocar para ganarse un puesto en nuestro top de series favoritas.

 

 

¿Cuál es la serie que lideraría tu Top? ¿Tienes en mente alguna otra que no forma parte de esta lista? ¡Compártelo con nosotros!

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