Juego de Tronos Review 8×04: El Último de los Stark (The Last of the Starks)

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Norberto Leivas

Vivo a medio camino entre dos mundos: el cine y la docencia. Devorador de películas, series y libros de todos los géneros. En ocasiones dirijo/guionizo vídeos musicales y cortometrajes. Analizo tus series favoritas. Y las que aún no lo son, también.

¿’El Último de los Stark’ o ‘Los Últimos de los Stark’? Sea como fuere, es un buen título basado en el de la legendaria novela de James Fenimore Cooper para un capítulo en el que el secreto de Jon Nieve ya no puede esconderse de la luz. Tras superar la larga y sangrienta noche de los Caminantes Blancos, es hora de encaminarse al desenlace definitivo en Desembarco del Rey. En caso de triunfar en la conquista, ¿quién ocupará el Trono de Hierro? Lo comentamos en nuestro podcast Radio Invernalia, y debajo te dejamos la review.

La “oscura” (para muchos, más de lo normal) batalla contra los Caminantes Blancos ha llegado a su fin y, con la pálida y azul iluminación de los helados parajes de Invernalia, es momento de despedirse definitivamente de los caídos y celebrar la victoria. En el capítulo, uno de los favoritos de Kit Harington (Jon Nieve) por su toque “shakesperiano”, Jorah ocupa el primer plano. Tendido en el suelo, Daenerys se aproxima a él, le besa y le susurra algo inaudible al oído, al estilo de Bill Murray en ‘Lost in Translation’. Los guionistas, David Benioff y D.B. Weiss lo saben: ninguna palabra sería suficiente para decir adiós a su fiel consejero, a pesar de que el amor que él sentía por ella no fuese mutuo.

 

Si bien es cierto que creíamos que las consecuencias del combate serían mucho peores para Poniente (hasta dudábamos de que esta se mantuviera como tal), es indudable el sacrificio a gran escala de los contendientes. Todos se despiden de las numerosas bajas de guerra, entre las que se encuentran Lyanna Mormont, Beric, Edd Theon Greyjoy. Tras los respetos mostrados, el director David Nutter —en su última aportación a la serie— construye una celebración pre-guerra similar a la del episodio 2: vino, cerveza, hidromiel y algún que otro café de Starbucks fluyen como la sangre derramada. Una fiesta en la que Gendry es nombrado Lord Baratheon, Señor de Bastión de Tormentas, para luego ver rechazada la proposición de matrimonio realizada a Arya. Simplemente, esa vida no es para ella.

 

 

Por otro lado, Brienne y los hermanos Lannister juegan a su propia versión del “yo nunca” para conocerse mejor. Una escena en la que las miradas que comparten ella y el Matarreyes exponen mucho más que una simple amistad. En una de las rondas, Tyrion extrae uno de los secretos de Brienne: jamás mantuvo relaciones con nadie. Algo que muy pronto cambiará y en lo que Tormund, finalmente, no tendrá nada que ver, pues Jaime será el elegido.

 

Daenerys no termina de encajar en el Norte. Además, todo ha cambiado en su relación con Jon desde que sabe la verdad. Él le asegura que no quiere ser rey y que ocultará su origen. Poco tarda en romper esa promesa, dado que Bran ya lo sabe y el primero le permite desvelar tan relevante información ante Sansa y Arya. Más tarde sabremos que el secreto de Jon se propagará como un virus. Una lástima que la escena se termine en el punto álgido de la conversación y no seamos testigos de la reacción de ambas hermanas.

 

“Hemos ganado la Gran Guerra, ahora ganaremos la última”, expresa la Madre de Dragones con seguridad en el consejo de guerra. Es el momento de preparar la táctica para el enfrentamiento final. Otra muestra de la tensión creciente entre ella y Sansa tiene lugar en dicha reunión: la Stark defiende la necesidad de aguardar el momento adecuado, pues las tropas están cansadas y malheridas. Daenerys, cada vez más próxima a Cersei en actitud, no atiende a razones: quiere alcanzar el Trono de Hierro cuanto antes. Se hace realidad el viejo dicho de que, cuando te enfrentas a un monstruo, tú te transformas en uno para combatirlo. La situación, la personalidad combativa de la Khaleesi y la génesis de Jon, hacen pensar a Varys y Tyrion sobre la probabilidad de que él gobierne los Siete Reinos. “Aún debemos tomar Desembarco del Rey. Puede ganar Cersei y matarnos a todos. Resolvería nuestros problemas”, admite el Lannister. Ante él y Jaime hace su aparición Bronn, quien tenía la misión de asesinar a los dos hermanos. No sorprende que decida renegociar con ellos a cambio de un pago mejor: hacerse con Altojardín cuando todo termine.

 

En el camino hacia el sur, Perro y Arya deciden ir por su propio camino mientras Daenerys y su ejército se dirigen a Rocadragón. No será una travesía agradable: Euron Greyjoy ha preparado una emboscada con su flota y, mediante el uso de los matadragones, consigue derribar a uno de los hijos de la reina. En pleno bombardeo, Tyrion consigue salvarse pero Missandei termina secuestrada.

 

 

Tras las terribles pérdidas, Daenerys decide dar una última oportunidad de redención a Cersei y llegar a un acuerdo pacífico. Tyrion toma el rol de negociador, apelando al buen corazón de su hermana: “amaste a tus hijos más que a nada”. Nada ablanda su piel y, con el siguiente acto, firma su sanguinaria declaración de intenciones: ordena decapitar a Missandei ante la atenta mirada de todos, entre los que se encuentra su amado Gusano Gris. Una imagen que nos devuelve la pérdida de nuestro añorado Ned Stark en similares circunstancias. Así finaliza un capítulo que aúna los mejores ingredientes de la serie (desconfianza, traiciones, conspiraciones, etc.) y en el que los diálogos parecen recuperar la fuerza y el estilo incisivo que no acompañaban a los dos primeros de esta última temporada. Si creías que, después del 8×03, lo habías visto todo en cuanto a batallas, prepárate para lo que está por venir:

 

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