The Handmaid’s Tale. Review 3×11: ‘Liar’

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Norberto Leivas

Vivo a medio camino entre dos mundos: el cine y la docencia. Devorador de películas, series y libros de todos los géneros. En ocasiones dirijo/guionizo vídeos musicales y cortometrajes. Analizo tus series favoritas. Y las que aún no lo son, también.

Una profesional del cine de primer nivel ha sido la elegida para traducir en imágenes un guion en el que todo explota al fin.

 

Seas o no seguidor/a de esta serie, este capítulo es de obligada visión para cualquier autodenominado/a cinéfilo/a o seriéfilo/a. ¿Por lo que sucede en la historia? También, pero eso lo hablaremos más tarde. ¿Por qué entonces? Pues porque tras las cámaras se encuentra Deniz Gamze Ergüven. Supongo que estás al corriente del gran espacio que ocupan ahora tanto las series como el cine procedente de Turquía (esta semana, sin ir más lejos, se estrenó en pantalla grande la nueva obra maestra de Nuri Bilge Ceylan: ‘El Peral Salvaje’), país de origen de la mencionada directora. ¿Y qué hizo anteriormente? Pues una obra maestra titulada ‘Mustang’ (2015), la cual posee no pocos puntos en común con lo que sucede en Gilead. Salvo que, para llevar a cabo todo lo que cuenta en la película, Deniz no precisó crear una distopía misógina religiosa, sino que se basó en la terrible realidad circundante. ‘Mustang’ fue nominada al BAFTA, al Globo de Oro y al Oscar como mejor película de habla no inglesa. En esta entrega, hace muy buena mancuerna con la habilidad de la directora de fotografía Zoë White para componer unas imágenes que se añaden a las mejores de esta temporada (varios de los planos pertenecientes al viaje en coche de los Waterford podrían imprimirse y enmarcarse).

 

Una vez hechas las presentaciones, desentrañemos el relato. “Necesitaremos un barco más grande”, decía June a lo Roy Scheider al finalizar el episodio anterior. No es para menos: por delante tiene la complicadísima tarea de rescatar 52 niños y niñas de Gilead. Lejos de echarse atrás, convence al Comandante Joseph Lawrence para que este le consiga una flota de vehículos para tal fin. Todo ello minutos después de detener a Eleanor, la cual pistola en mano parecía dispuesta a eliminar a su marido. A pesar de mostrarse reacias en un principio, las Marthas aceptan que June lleve a cabo su plan de salvamento, siempre y cuando no interfiera en los tejemanejes de estas. Pero la irreparable confianza que siempre alberga la criada por las personas vuelve a tener consecuencias dolorosas para ella: el “mentiroso” del Comandante y su mujer intentaron huir, dejando sus promesas atrás. Al no disponer de los permisos necesarios, no les quedó otra opción que volver a casa. Es aquí donde, al hablar con June sobre Jezebel, esta origina una nueva idea en su cabeza: las Marthas conocen a un camarero, Billy, que se las ingenia para transportar cargamentos en un avión. Ahora podría transportar a los hijos e hijas de Gilead.

 

Mientras el Comandante espera en el coche, June se las ingenia para atravesar el prostíbulo y hablar con Billy. A cambio de su ayuda, ella le promete pagarle con los cuadros que Joseph tiene almacenados en su casa, extraídos de los mejores museos de arte tras la guerra. “Parece un MoMA“. ¿Aceptará? “Tal vez”, le responde Billy. Cuando se dispone a salir, el Comandante Winslow la detiene y se la lleva a una habitación. Mentalmente, June se prepara como si de una ceremonia se tratase. “Tan solo es un trabajo”. Pero ella ha cambiado, no va a dejar que la sigan humillando. Tras un violento forcejeo que termina en una violenta representación de agresión física, June consigue hacerse con una pluma estilográfica y se la clava repetidamente al comandante a lo Joe Pesci en ‘Casino’ (Martin Scorsese, 1995). “Tengo hijos”, le dice con tono de víctima Winslow. “Yo también” debió de pensar la protagonista al sonreír y asestarle el último golpe con una escultura religiosa de la habitación. Resulta un poco decepcionante que este sea el arco argumental completo de este personaje ya que, en episodios anteriores, parecía que su relación con Fred y con Gilead iba a ser mucho más importante.

 

Cuando llega el servicio de habitaciones, June está en estado de shock. Pero el azar vuelve a estar de su parte. La Martha que la encuentra es una de las cinco personas del campo de concentración de Chicago que salvó de la muerte. La ayuda a salir del edificio y, más tarde, limpia la habitación y se deshace, junto a sus compañeras, del cadáver del Comandante. Parece que, por el momento, June se encuentra a salvo. Por si acaso, Joseph le entrega el arma que vimos al principio del capítulo. “Vendrán a buscarnos”, sentencia.

 

Paralelamente, los Waterford inician el viaje que les llevará, supuestamente, al encuentro con su hija Nichole. Han decidido dejar las negociaciones oficiales y buscar una solución subterránea, confiando ciegamente en Mark Tuello, que le había prometido ayuda a Serena en caso de que esta decidiera cambiar de vida. El camino parece reavivar la llama en el matrimonio, aunque quién sabe si todo pertenece a un plan soterrado de Serena; pues parece que todas las escenas tienen un aire de despedida consciente en el caso de ella. Al final, todo se trata de una trampa: alcanzaron suelo canadiense y ambos fueron apresados. En los próximos capítulos descubriremos si Serena está implicada o no. Sabemos que está dispuesta a todo por tener de nuevo a su bebé.

 

¿Te ha gustado el capítulo de esta semana? ¿Crees que June se librará de las sospechas de la desaparición de Winslow? ¿Saldrá bien el rescate de los 52 niños y niñas? ¡Comparte tus impresiones con nosotros!

2 Comments

  • M.Ángeles Núñez
    agosto 8, 2019

    Lo primero que me choca es el nombre de la directora, Deniz. Me resulta curioso puesto que mi hija pequeña tiene un amigo, turco por parte de padre, que se llama Deniz también. Este nombre debe ser como en España Reyes que igual vale para un roto que para un descosido. Jajajaja
    Yo no he visto la película Mustang pero mi marido y mis hijas sí. Ellas quedaron muy impresionadas. Es cierto que no hace falta crear un mundo distópico para reflejar la misoginia. Ese mal parece estar a la orden del día.
    Pero voy a centrarme en el episodio. Está claro que el objetivo de salvar a esos 52 niños está clavado no sólo en la mente de June sino también en su alma. Arriesga lo que haga falta con tal de seguir su plan. Bien hecho, June.
    Que haya desaparecido el personaje de Winslow no me da pena en absoluto. Se lo tenía merecido.
    Respecto a los Waterford. Estoy convencida que Serena trama algo. Su única obsesión, ser madre, le están marcando los pasos que da. Además, soportar la humillación de perder un dedo no debe ser fácil. Debería odiarle. Al menos yo lo haría. En próximos episodios sabremos la verdad. Seguro.

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